En el marco de la nueva Estrategia Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, presentada en mayo, se reordenaron las prioridades estatales en materia de seguridad en torno a tres categorías: narcoterrorismo y bandas transnacionales, terrorismo islamista tradicional, y extremistas violentos de izquierda incluyendo anarquistas y antifascistas (The White House, 2026). A la cumbre que surgió de este cambio de estrategia, México no asistió; Claudia Sheinbaum explicó que, desde la perspectiva del gobierno mexicano, este tema resultaba más político que relacionado con el combate a grupos delincuenciales o a asuntos de seguridad (Rodríguez, 2026).

En la cumbre, Marco Rubio sostuvo que desde 2001 la doctrina antiterrorista se concentró en el yihadismo, manteniendo un “punto ciego” frente a la amenaza y violencia de la extrema izquierda. Señalando además este es un nuevo riesgo que ya se ha expresado en atentados en Estados Unidos, Alemania y Grecia (Noticia Zavaleta, 2026). Además, describió que existe una red transnacional de militantes que financian, entrenan y coordinan ataques a través de fronteras (Seisdedos, 2026), y llamó a los países presentes a compartir inteligencia, coordinar operaciones policiales y rastrear fuentes de financiamiento (Noticia Zavaleta, 2026). 

Esta no es la primera vez que Estados Unidos busca traer el tema a la agenda internacional. En mayo, el Departamento de Estado ya había buscado reunir en La Haya a funcionarios europeos sobre el mismo tema. Pero el gobierno de los Países Bajos rechazó copatrocinar el encuentro puesto que consideraban, al igual que otros gobiernos europeos, que no existía una una amenaza por parte de grupos de izquierda inscritos en actos terroristas, sino que más bien se trata un movimiento difuso (Nakashima, Hudson, & Taylor., 2026). 

Históricamente; se ha visto que la forma en la que EE. UU. ha denominado ciertos grupos como amenazas a su seguridad le ha posibilitado a perseguir judicialmente fuera de su territorio a quienes considere que apoyan a organizaciones denominadas como peligrosas (Bestard, 2026). La política exterior estadounidense se ha movido históricamente entre etapas de amenaza y etapas de relativa calma, según el nivel de peligro externo percibido. Cuando domina la amenaza, el adversario se convierte en el punto de referencia constante de la política, tanto exterior como interior, y la línea entre el nosotros estadounidense y el enemigo externo se vuelve más rígida (Tierney, 2016). Es entonces que la clasificación de ciertos grupos como amenazas ha permitido que se amplíe la presencia de ciertas agencias como la CIA y la DEA. 

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles ha advertido que estas designaciones contra un grupo tan amplio como lo que es “la izquierda radical” pueden usarse para señalar a la protesta legítima y a los opositores políticos antes que a amenazas de seguridad reales, legitimando que se despliegue la fuerza del Estado en contra de disidentes clasificados como enemigos y amenazas a la seguridad (Van der Wölfe, 2026). Thomas Renard, del Centro Internacional para el Contraterrorismo de La Haya, interpretó la cumbre como una señal de que Washington ha politizado e instrumentalizado su concepto de contraterrorismo volviéndolo  un concepto difuso (Van der Wölfe, 2026).

Cuando conceptos creados para responder a amenazas excepcionales se amplían hasta abarcar categorías tan difusas como “la izquierda radical”, dejan de ser únicamente herramientas de seguridad para convertirse también en instrumentos de disputa política e incluso de represión. El problema no solo radica en quién es señalado actualmente como la amenaza, sino en cómo se utiliza estratégicamente la capacidad del Estado para nombrar enemigos del mismo. ¿Qué efectos tiene usar categorías diseñadas para enfrentar la violencia organizada para describir adversarios ideológicos? ¿Qué consecuencias tiene para el debate democrático que la narrativa de la seguridad termine desplazando a la narrativa de lo político?

Bibliografía

Bestard, S. (2026). Plan Condor 2.0 La excusa de Trump para atacar países llamados “narco-terroristas”. https://argentina.indymedia.org/2026/05/31/plan-condor-2-0-la-excusa-de-trump-para-atacar-paises-llamados-narco-terroristas/

Nakashima, E.; Hudson, J. & Taylor, A. (2026). Rubio tries to enlist other nations in antifa fight, but some allies recoil. https://www.washingtonpost.com/national-security/2026/07/09/rubio-tries-enlist-other-nations-antifa-fight-some-allies-recoil/

Noticia Zavaleta. (2026). Marco Rubio llama a crear una estrategia internacional contra el terrorismo político de extrema izquierda. https://www.noticiazavaleta.info/marco-rubio-llama-a-crear-una-estrategia-internacional-contra-el-terrorismo-politico-de-extrema-izquierda/

Rodriguez, L. (2026). Sheinbaum explicó por qué rechazó la invitación de Marco Rubio. https://revistafortuna.com.mx/2026/07/17/sheinbaum-explico-por-que-rechazo-la-invitacion-de-marco-rubio/

Seisdedos, I. (2026). Marco Rubio convoca a 66 países a un encuentro para combatir a “los extremistas de izquierda” en todo el mundo. https://elpais.com/internacional/2026-07-16/rubio-convoca-a-60-paises-a-un-encuentro-para-combatir-a-los-extremistas-de-izquierda-en-todo-el-mundo.html

Tierney, D. (2016). Does America Need an Enemy? https://nationalinterest.org/feature/does-america-need-enemy-18106

United States Counterterrorism Strategy. (2026). The White House. https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2026/05/2026-USCT-Strategy-1.pdf

Van der Wölfe, M. (2026). US hosts global meet on ‘far-left terror’: Who’s attending, why it matters. https://www.aljazeera.com/news/2026/7/16/us-hosts-global-meet-on-far-left-terror-whos-attending-why-it-matters