Mundial 2026, la FIFA abrió una investigación a la selección argentina por desplegar una pancarta con la leyenda “Las Malvinas son Argentinas” tras vencer a Inglaterra en semifinales (Mediatik, 2026). Semanas antes, había obligado a retirar del uniforme oficial del equipo de Haití un mural que representaba la Batalla de Vertières, la victoria que le dio independencia de Francia (Grant, 2026). A la par, Donald Trump pidió públicamente a la institución que le retirara una tarjeta roja a un jugador de la selección estadounidense (Collinson, 2026). Solo el tercero terminó en intervención directa de la presidencia de la FIFA.
¿Por qué existe un debate sobre la expresión política de ciertos grupos en el Mundial? ¿Cuál es el uso político que la FIFA como institución le está dando a la afición por el fútbol?
Dentro del Código Disciplinario de la FIFA se prohíbe a jugadores, aficionados y selecciones cualquier gesto “político” dentro de la cancha (FIFA, 2025). Mientras tanto, la propia FIFA sostiene relaciones directas con jefes de Estado, negocia con gobiernos, incluso ha permitido que un mandatario incida en decisiones arbitrales (Córdoba, 2026).
La definición de lo que es político opera de forma asimétrica: es amplia y discrecional cuando se reclama soberanía o memoria histórica, mientras que es opaca y ambigua cuando se trata de la propia institución o de sus intereses. ¿Por qué resulta tan importante controlar la expresión política en el Mundial? Precisamente porque concentra la atención de millones de personas alrededor del mundo, el torneo se ha convertido en un espacio privilegiado para disputar narrativas, visibilizar memorias y proyectar identidades.
Esta asimetría no es accidental, sino que es fundamental para el funcionamiento del Mundial. En teoría, un espectáculo despolitizado; en la práctica, una plataforma de proyección política para quienes ya tienen nexos con la FIFA (Resumen latinoamericano, 2026). Es decir, un escenario donde jefes de Estado, gobiernos y figuras de poder disputan sobre temas políticos frente a millones de personas de todo el mundo unidas por el fútbol.
Para quienes protestan y son sancionados, el reglamento aparece como inflexible, aplicado con una rigidez que no admite matices. Para quienes ejercen presión política desde una posición de poder, la misma institución que se declara neutral se vuelve un canal de negociación y la opacidad de sus procesos termina jugando a su favor. La diferencia no está en la aplicabilidad regla, sino en la posición del actor que se acerca a ella aprovechando el espectáculo como un negocio.
El Mundial no solo vende fútbol. Vende una narrativa de unidad que puede ser usada para distraer de conflictos internos, para limpiar la imagen de gobiernos, y para convertir la colectividad en un espacio administrado.Donde la emoción popular tiene permitido expresarse solo si no incomoda a los patrocinadores y sus aliados políticos.
La pretensión de despolitizar el Mundial no elimina la política del torneo; simplemente redefine quién puede ejercerla. En un espacio de encuentro masivo como el fútbol, la despolitización no implica la ausencia de lo político, sino la exclusión de determinadas voces. Mientras algunas formas de poder continúan expresándose bajo la apariencia de neutralidad, se restringen aquellas que cuestionan relaciones de poder o buscan visibilizar el despojo, la ocupación o colonización.
La pasión deportiva es bienvenida, pero la solidaridad política no. Si este escenario deportivo reúne a miles de millones de personas alrededor de una misma experiencia, ¿es realmente posible convertirlo en un espacio ajeno a la política? ¿Qué historias quedan fuera de la cancha porque incomodan o no se ajustan a la narrativa de la institución? ¿Quién decide qué voces merecen ser escuchadas frente al mundo y cuáles deben permanecer en silencio? ¿Cómo trascienden estos reclamos e historias ahora que el Mundial ha terminado y cómo se insertan en la realidad geopolítica actual?
Bibliografía
Collinson, S. (2026). Petición de Trump a la FIFA para que le retiraran la tarjeta roja a Balogun desata una tormenta política en torno al Mundial. https://cnnespanol.cnn.com/2026/07/06/eeuu/analisis-mundial-2026-trump-fifa-trax
Córdoba, P. (2026). The FIFA World Cup as a Political Battlefield. https://stand.ie/stand-newsroom/fifa-world-cup-political-battlefield
Fédération Internationale de Football Association [FIFA]. (2025). FIFA Disciplinary Code. https://cdn.fifa.sportsagentinstitute.com/wp-content/uploads/2025/11/25163051/FIFA-Disciplinary-Code_September-2025-edition_EN.pdf
Grant, T. (2026). When Representing Your Country Becomes Political. https://www.britannica.com/topic/When-Representing-Your-Country-Becomes-Political
Mediatik. (2026). FIFA prohíbe mensajes políticos y Argentina lo violó ¿habrá sanción?. https://mediatik.com.mx/fifa-prohibe-mensajes-politicos-y-argentina-lo-violo-habra-sancion/
Resumen latinoamericano. (2026). La FIFA no quiere política, salvo la del poder. https://www.resumenlatinoamericano.org/2026/07/17/pensamiento-critico-la-fifa-no-quiere-politica-salvo-la-del-poder/

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