La camioneta de la abogada Oralia Pérez Garduño en Ciudad de México, tras sufrir un atentado que le arrebató la vida

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Ante este aterrador panorama me quedó con dos grandes inquietudes: 

  • ¿Cómo podemos aspirar a un cambio si los valientes que lo hacen son silenciados por la brutal violencia del crimen organizado y la complicidad del propio Estado? 
  • ¿Es posible defender una causa que garantice la libertad,  la dignidad y los derechos humanos sin que eso signifique dar la vida a cambio?