Simone de Beauvoir dijo: “No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados.” Hoy, en 2026, esta advertencia cobra vigencia. Mientras el mundo enfrenta un escenario marcado por la incertidumbre económica, la polarización política y el ascenso de gobiernos conservadores, surgen y se replican discursos que reivindican los roles de género tradicionales y cuestionan la participación política y la autonomía de las mujeres.
Recientemente en el continente americano, se ha experimentado un incremento de gobiernos con orientaciones políticas de derecha o conservadoras. Dicha tendencia se ve acompañada de discursos antifeministas que desafían y desacreditan las agendas de género y que buscan frenar los avances en derechos de las mujeres y minorías (Garzón, 2025). No sólo es una reacción cultural o social a ciertos cambios en las normas de convivencia y equidad, sino que se debe entender como un mecanismo de ejercicio de poder.
El fenómeno que se despliega en el ámbito político también se refleja en redes sociales y demás medios, donde tendencias como las de la “esposa tradicional”, tradwife, presentan la dependencia, la fragilidad y la domesticidad como estilos de vida deseables. Lo que podría parecer una moda forma parte, en realidad, de una conversación internacional más amplia que conecta el lenguaje mediático en redes sociales con proyectos políticos concretos.
Este tipo de discursos conservadores se da en un contexto en el que los jóvenes miran hacia el pasado y lo tradicional como refugio frente a un presente caótico e incierto (Murillo, 2024). Líderes y movimientos de derecha pueden aprovechar ese interés de los jóvenes para entonces cultivar bases electorales segmentadas y culturalmente fragmentadas.
Estados Unidos es hoy uno de los principales escenarios de esta discusión. En la reciente cumbre del movimiento MAGA, algunas figuras ultraconservadoras reavivaron el debate sobre el llamado “voto por hogar”, una propuesta según la cual una familia debería estar representada políticamente por una sola persona, generalmente el hombre del hogar (Álvarez, 2026). Quienes respaldan este modelo argumentan que el matrimonio convierte al hombre y la mujer en una unidad, por lo que no sería necesario que ambos expresaran separadamente sus preferencias políticas. Bajo esta visión, el hombre sería el jefe y representante político de la familia, y aunque se trata de una posición minoritaria y sin viabilidad inmediata, su mera presencia en el debate público refleja un cambio significativo (Álvarez, 2026).
Asimismo, este fenómeno no se limita a Estados Unidos. En distintos países de América Latina, el ascenso de nuevas derechas ha ido acompañado de narrativas que presentan al feminismo como responsable de la crisis del modelo familiar, la baja natalidad o la pérdida de valores tradicionales. Por ejemplo, durante los debates del proceso electoral chileno la derecha radical articulada en torno al partido de José Antonio Kast utilizó la retórica antifeminista como un eje central para capitalizar el voto de protesta contra el gobierno progresista de Gabriel Boric (Rovira, 2022). Es este ejemplo uno que ilustra cómo el antifeminismo no es un tema periférico en el discurso político, sino que incluso se ha convertido en una herramienta de articulación política por un lado y desarticulación de otras luchas por el otro.
La pregunta de fondo, entonces, no es si una mujer puede elegir libremente dedicarse al hogar, sino qué pasa cuando las elecciones individuales comienzan a formar parte de una estrategia política que busca redefinir el lugar de las mujeres en la vida pública.¿Qué efectos tiene normalizar expresiones como “de chava” para cuestionar la legitimidad de opiniones o acciones de mujeres? ¿Cómo explicar el malestar de muchas mujeres jóvenes frente a un presente marcado por la precariedad económica, la incertidumbre y sobrecarga económica, social y cultural? ¿En qué momento esto comienza a ser instrumentalizado por proyectos políticos que buscan, en última instancia, sacarlas del espacio político?
Bibliografía
Álvarez, C. (2026). “El esposo representa a la familia”: mujeres ultraconservadoras de EE. UU. plantean eliminar el voto femenino en cumbre MAGA. https://www.adnradio.cl/2026/07/10/el-esposo-representa-a-la-familia-mujeres-ultraconservadoras-de-ee-uu-plantean-eliminar-el-voto-femenino-en-cumbre-maga/
Garzón, M. (2025). Desafíos y resistencias: El auge del antifeminismo y su impacto digital en América. https://www.observatoriopoliticodelasamericas.com/noticias/desaf%C3%ADos-y-resistencias%3A-el-auge-del-antifeminismo-y-su-impacto-digital-en-am%C3%A9rica
Murillo, C. (2024). Tradwife. Nostalgia y negocios. https://www.laizquierdadiario.com/Tradwife-Nostalgia-y-negocios
Rovira, C. (2022). La derechización de la derecha. https://revistasantiago.cl/politica/la-derechizacion-de-la-derecha/

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