El 1 de julio de 2026 se cumplió la primera revisión conjunta obligatoria del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Tras ella, Washington decidió no apoyar la extensión inmediata del acuerdo hasta 2042, sino que el tratado entrará en revisiones anuales hasta 2036 (El Financiero, 2026). Ante la postura estadounidense, el gobierno mexicano aclaró que el tratado no corre peligro y que la región mantiene su competitividad, mientras que el representante canadiense defendió el pacto como el motor que sostiene millones de empleos en la región (Holland & Knight Alert, 2026). Esto no implica el fin del acuerdo, pero sí el inicio de una fase de negociación recurrente. Para inversionistas, este escenario se traducirá en una mayor cautela al insertarse en los mercados. En la vida cotidiana, podrían encarecerse productos básicos cuya elaboración se dé en condiciones inestables por las revisiones periódicas.

Para entender esta nueva fase, hay que analizar el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), antecesor del T-MEC, que entró en vigor en 1994 eliminando aranceles bajo el estandarte de la integración comercial norteamericana. En 2020, fue sustituido por el T-MEC tras la exigencia de Donald Trump (USTR, s.f.), quien argumentaba que el acuerdo original destruía empleos estadounidenses, a pesar de que solamente en sus primeros tres años el TLCAN creó aproximadamente 170,000 trabajos en la región (OCLF, s.f.). Por su parte, el T-MEC incentivó la industria regional automotriz, integró un capítulo laboral vinculante y añadió regulaciones de comercio digital. Pero también incorporó una cláusula de revisión obligatoria cada seis años. Esa cláusula es la que nos trae al 1 de julio.

Aunque la revisión estaba prevista desde la firma del tratado; la decisión de la administración de Trump de utilizar el acceso al mercado estadounidense como una herramienta de presión para obtener concesiones económicas y comerciales, refleja una lógica de negociación que ha caracterizado a EE. UU. en años recientes.  México y Canadá buscan estabilidad y previsibilidad a largo plazo, EE. UU. prioriza mantener capacidad de presión constante en la región.

La presidenta Claudia Sheinbaum atribuyó la decisión de Washington a interacciones más proteccionistas por parte del gobierno de EE. UU. Igualmente; buscó calmar a los inversionistas asegurando que hay certidumbre para las inversiones (Jimenez, 2026). Por parte de EE.UU. Trump declaró: “no necesitamos nada de lo que tiene Canadá, no necesitamos nada de lo que tiene México” (El Financiero, 2026). En realidad, México es socio comercial de Estados Unidos desde 2023, con un comercio bilateral total que llegó hasta 873,000 millones de dólares en 2025 y Canadá es el segundo socio comercial más importante de Estados Unidos, con un volumen de comercio de 719,000 millones de dólares durante el mismo periodo (Kelly et al., 2026).

Este conflicto de intereses revela una tensión más profunda. Aunque el T-MEC se presenta como un acuerdo entre pares como socios, la cláusula de revisión periódica institucionaliza una asimetría política que siempre ha existido entre estos. La revisión anual, aunque diseñada como una herramienta de presión estadounidense, también abre una ventana recurrente para que México y Canadá coordinen posiciones conjuntas; colaborando para visibilizar públicamente que las problemáticas que esta incertidumbre detona, afectan no sólo a gobiernos, sino a comunidades y sectores productivos en distintos niveles.

La administración de Trump no busca romper el tratado, sino mantenerlo como una herramienta de presión económica contra México y Canadá. Para los trabajadores de los corredores industriales mexicanos y de la frontera canadiense, estos ciclos de revisión anual no son un debate abstracto de diplomacia comercial. Una correcta negociación puede hacer la diferencia entre estabilidad económica y dependencia ante la agenda política de otro país.

Mientras los gobiernos negocian certidumbre para los mercados y grandes capitales, son las comunidades que sostienen con su trabajo diario esas cadenas de producción las que absorben el mayor impacto. Si la revisión anual convierte la relación comercial existente entre México, Canadá y EE. UU. en una herramienta de presión económica, ¿quién y cómo absorberá ese impacto? ¿Los gobiernos que negocian? ¿Las empresas y sus trabajadores? ¿Qué ha pasado con la política del buen vecino que sostenía al T-MEC?

Bibliografía

El Financiero. (2026). Trump no garantiza que el T-MEC ‘sobreviva’ a la revisión: ‘No necesitamos nada de México y Canadá. https://www.elfinanciero.com.mx/mundo/2026/06/10/trump-no-garantiza-que-el-t-mec-sobreviva-a-la-revision-no-necesitamos-nada-de-mexico-y-canada/

Holland & Knight Alert. (2026). Mexico Enters New Phase: USMCA Continuity and Annual Review with the U.S. and Canada. 

https://www.hklaw.com/en/insights/publications/2026/07/mexico-ante-una-nueva-etapa-continuidad-del-tmec

Jimenez, N. (2026). Sheinbaum rechaza que se haya negociado mal el T-MEC; refrenda que hay certidumbre para la inversión. https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/03/economia/sheinbaum-rechaza-que-se-haya-negociado-mal-el-tmec-refrenda-que-hay-certidumbre-para-la-inversion

Kelly, B., Cañas, J. & Torres, L. (2026). USMCA has strengthened economic integration in North America. https://www.brookings.edu/articles/usmca-has-strengthened-economic-integration-in-north-america/

Office of the United States Trade Representative [USTR]. (s.f.). United States-Mexico-Canada Agreement.  https://ustr.gov/trade-agreements/free-trade-agreements/united-states-mexico-canada-agreement

Orange County Labor Federation [OCLF]. (s.f.). NAFTA’s Legacy: Lost Jobs, Lower Wages, Increased Inequality.  https://www.oclabor.org/wp-content/uploads/2017/07/nafta-fact-sheet.pdf